jueves, 9 de mayo de 2013

Ambientación Rolera: "Japón. Nacimiento, ascenso y caída de los Samurais (III)"

Segunda parte de la ambientación del Sengoku Jidai de Japón. 

La vida en el Sengoku Jidai

Durante los casi 300 años que siguieron a la paz tras las Guerras Genpei, la sociedad de Japón se ha adaptado a los nuevos tiempos que corren.

Los Campesinos o pueblo llano siguen siendo el estamento social mas numeroso, pero su calidad de vida con respecto al periodo Kamakura ha mejorado considerablemente. Los campesinos siguen siendo una parte importante de Japón. Las cosechas de sus campos son de vital importancia en época de guerra, ya que abastecen de alimentos a los ejércitos que marchan por sus tierras. Los damyos de los clanes ponían exigir la entrega de toda la cosecha a cambio de un precio medianamente razonable para el campesinado. Otra opción era que el propio campesino entregara la cosecha a su señor, lo cual podría suponer para el campesino un mejor trato con su señor en el futuro e incluso obtener favores fiscales para los impuestos.

Otra función importante del campesinado era la instrucción militar. Si bien en el pasado los campesinos recibían un simple entrenamiento para el combate, en el Sengoku Jidai se ha visto el potencial de estos como milicia entrenada. Cuando un campesino pasa a entrar a la instrucción militar, este es conocido como Ashigaru o "pies ligeros", debido a la poca armadura que llevaban y que les permitía moverse rápidamente por el campo de batalla.

Ashigarus armados con espada

Los Samurais, cuya figura a pasado de ser un simple rango a un ideal de combate, son el estamento social y político privilegiado. Tras sus hazañas durante las Guerras Genpei, los Samurais han visto como su poder e influencia han aumentado considerablemente hasta ser capaces de formar su propio Gobierno a expensas del Emperador. Los clanes principales del país son dirigidos por samurais expertos en la lucha, que intentan mantener la paz en sus tierras y que buscan aumentar su poder enfrentándose a otros clanes. Los Samurais se hayan en la cima del poder militar y político de Japón. Son los damyos de cada clan, bajo el mandato del Shogun, los que toman las decisiones políticas del país, en detrimento del Emperador.

Antiguamente, los Samurais eran admirados y respetados por sus hazañas en el campo de batalla. Ahora, el respeto hacia el Samurai viene impuesto mas como una obligación social que por una cuestión de admiración. La gente crece sabiendo que nunca se le debe faltar el respeto a un samurai, pues una mera muestra de no tenerlo podría suponer un castigo severo o incluso la muerte a manos del Samurai sin tener mas tarde represalias contra él.

Un samurai patrullando con un grupo de Ashigarus

La vida en las ciudades también ha cambiado. Han pasado de ser asentamientos donde los campesinos y los comerciantes se reúnen para comprar, vender o intercambiar productos a ser núcleos urbanos donde los habitantes mas privilegiados de Japón viven en residencias de todo tipo. Si bien existía un distrito dirigido a la residencia, la población podía albergarse en cualquiera de los distritos descritos a continuación, pero solo en el residencial tenían toda la seguridad que se puede esperar de las autoridades locales. Cada distrito contaba con una comisaria propia, la cual estaba formada por guardias que habitaban en el distrito y que mantenían el orden de la mejor manera. Sin embargo, cuando se trataba de asuntos importantes que afectaban a el orden en la ciudad, eran los soldados del clan los que tomaban partido de cualquier actuación. Las ciudades estaban organizadas en varios distritos.

- El distrito comercial, que estaba controlado por el Kabunakama o gremio de mercaderes local. La función del gremio era controlar el precio de los productos, los comerciantes del lugar y el nivel de impuestos sobre los productos que deberían añadir. Los mercaderes del gremio hacían autenticas fortunas mediante estas sociedades, pero esta practica de control desembocaría con el tiempo en monopolios de comercio que podrían desembocar en organizaciones criminales cuyo fin era lucrarse mediante el comercio de la zona. Sin embargo, cuando esta situación se daba, las fuerzas de seguridad se encargaban de ponerle fin, siempre y cuando no hubiese algún trato extraoficial entre ambas partes. Los mercaderes, a pesar de sus riquezas e influencias en el comercio, nunca lograron ascender como estamento social, siendo considerados iguales a los campesinos.

Los distritos comerciales eran muy bullicioso y poseían gran cantidad de artículos.

- El distrito de ocio, también conocido como Barrio Rojo o Mizu Shobai. Es el distrito donde tienen lugar todos los entretenimientos y placeres que un hombre pueda permitirse. En este barrio se pueden encontrar tabernas de sake, fumadores de Opio, burdeles y casas de apuestas. Dado los lugares del lugar, los niños tenían la entrada estrictamente prohibida, y en algunos casos, las mujeres que no ejerciesen de Geishas. También es donde tienen lugar los negocios mas oscuros, lejos de las miradas indiscretas. En estos distritos se esta permitida la contratación de Geishas, ya que es el único barrio donde se les permite trabajar. También es el lugar donde se hayan las sedes de grupos criminales dedicados al contrabando y al tráfico ilegal, así como ha los asesinatos, el sabotaje y el espionaje. Cualquiera de estos servicios era contratado por un particular, una asociación de personas, o incluso por un miembro del clan gobernante.

Un arco rojo señaliza la entrada al barrio rojo

- El distrito de extranjeros o distrito Nanban. Este distrito se encontraba normalmente en las ciudades cercanas a la costa, donde un grupo de extranjeros edificaba un puerto, una aldea o un poblado que mas tarde pasaba a formar parte de la ciudad en si. En esos distritos habitaban los extranjeros que viajaban a Japón. Esto no era solo por una cuestión cultural, sino por seguridad. Los Nanban, como llamaban a los extranjeros, no fueron respetados en Japón hasta bien entrado el siglo XIX. Hasta entonces, muchos de los Nanban que llegaban a Japón eran tratados como enemigos, e incluso eran asesinados. Estos distritos supusieron la entrada en el país de nuevos artículos para comerciar, nuevas oportunidades de expansión comercial y, sobretodo, acceso a nuevos armamentos para la guerra. Sin embargo, la construcción de estos distritos traía consigo un inconveniente muy importante a tener en cuenta, la entrada en el país de la religión cristiana, que provoco duros enfrentamientos entre la población, mayoritariamente budista sintoista, y los damyo locales, que debían mantener el orden.

Barcos Nanban llegando a uno de los puertos de Japón
- El gobernador local residía en el barrio residencial, junto con los miembros mas acaudalados de la ciudad y las autoridades locales. Se trataba de barrios amurallados para impedir la entrada a los no residentes en el mismo, y para formar una linea defensiva intermedia entre los barrios exteriores y la residencia del gobernador en caso de asedio. Estos barrios estaban protegidos, ademas, con samurais al servicio del clan gobernante y milicias armadas, cuyo fin era evitar la entrada al barrio de indeseables y mantener el orden. En estos barrios solían construirse los templos budistas para rezar y dar afrentas. También se construía el cuartel de la policía  que estaba comandado por un oficial del ejercito del clan, que normalmente era habitante nacido en la ciudad. Si el gobernante era un miembro de la familia del clan, o si era el mismísimo damyo en persona, se edificaba un castillo en el barrio residencial, convirtiéndose en la ultima linea de defensa de la ciudad en caso de ataque. En el distrito residencial no solían encontrarse muchos comercios, por lo que la entrada a vendedores ambulantes y mercaderes solía permitirse con excepciones.

Castillo de Edo, construido sobre el barrio residencial
y protegido por muros y rios


Hasta aqui la segunda parte. La siguiente entrada tratara sobre la guerra y las armas de la época. Sed Buenos!!

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