miércoles, 18 de diciembre de 2013

Hablemos de... cine: 12 años de esclavitud

Hola bichos y bichas!

Tras un tiempo sin hacer una reseña de cine, hoy os traigo la reseña de 12 años de esclavitud, una película de la que no voy ha hacer ningún comentario sarcástico como suelo hacer en otras reseñas o artículos, ya que esta película se merece un trato de delicadeza y tacto como no he hecho antes. Empecemos.


12 años de esclavitud narra la historia de Solomon Northup, un ciudadano negro de Nueva York en el año 1841, que tras ser engañado y secuestrado, es separado de su hogar y su familia y vendido como esclavo para trabajar en las plantaciones del sur del país. De esta manera, Solomon inicia un viaje en el que conocerá el lado mas duro, salvaje, cruel e, incluso, sádico que el ser humano puede mostrar.

A lo largo de la película, vamos viendo como la mentalidad de Solomon va cambiando, de ser una persona con convicciones a ser un ser demolido desde dentro, sin esperanza, destrozado y al que han arrancado el alma de sus manos. Esa situación es la realidad de una época de la historia americana, donde las personas no eran personas, sino objetos y propiedades para hacer negocios.



Con esta película, Steve McQueen nos muestra uno de los pilares de la historia americana, nos recuerda que América no fue forjada solo con la sangre y el sudor de los patriotas, sino con el de los esclavos negros. Y esa sangre y sudor se refleja perfectamente en a película. Vejaciones, castigos indiscriminados, odio, celos y mucho mas son solo una pequeña muestra de lo que veremos en los actos de los propietarios, que justifican esto y mas como una condición divina a la que hay que someterse necesariamente.



Y ya siento si me repito con estos términos, pero sin duda alguna, crueldad y realidad van de la mano en este film. Pero es esa crueldad y realidad lo que da ese algo especial a esta película. Steve McQueeen sabe perfectamente lo que la gente necesita ver, y lo logra, no solo por el tema a tratar. Toda la película rebosa genialidad. El montaje, taimado y sencillo, da un aire de lentitud a la película que nos hace entender lo despacio que pasa el tiempo. Y no quiero decir que la película sea lenta, al contrario. Si pudiésemos dividir la película en capítulos, ya solo con el ritmo sabríamos diferenciarlos.

En ese aspecto, debo destacar una escena en particular, donde un perfecto plano-secuencia (un plano continuo sin cortes, de varios minutos de duración) nos hace ver una escena llena de crudeza, dureza, y donde nuestro protagonista definitivamente perderá la fe en la humanidad, en Dios y en si mismo. Una escena que haría temblar el corazón y el ama de cualquier ser humano.


En definitiva, un film magnifico, de visionado casi obligado, que no dejara indiferente a nadie y que nos hará pensar que el ser humano, un y pudiendo ser amable y gentil, en su época llego a tratarse de un ser desalmado y sin escrúpulos. Me atrevo a decir que esta película dará mucho que hablar en los próximos Oscars. Para terminar, os dejo con el trailer de la película en español. Disfrutadlo!

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